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Leyendas Felinas
 
 
leyendas felinas
Una leyenda cuenta que Noé, en el Arca, observó que los ratones se habían reproducido a un ritmo vertiginoso, poniendo con ello en peligro la duración de las provisiones. Invocó pues la ayuda del Señor, quien le indicó que debía acariciar tres veces la cabeza del león. Este último estornudó, y de sus fosas nasales surgió una pareja de gatos que de inmediato se pusieron manos a la obra, restableciendo de inmediato el equilibrio en la embarcación.
 
 
 
Entre los mochica, pueblo predecesor de los incas, el gato era considerado una divinidad de orden superior.
En Asia, y en el Reino Unido, los gatos negros son considerados un símbolo de buena suerte.
Para los celtas, los ojos del gato representaban las puertas que conducían hacia el reino de las hadas.
Para los antiguos griegos, el origen del gato se remontaba a Artemisa, diosa de la caza, que había dado vida al gato para poner en ridículo a su hermano Apolo, que previamente había creado al león para asustarla.
Los gatos no pueden percibir los sabores dulces.
Durante la Edad Media, existía la creencia de que los gatos, particularmente los gatos negros, tenían la habilidad de convertirse en brujas, y viceversa.
Los estadounidenses gastan anualmente más dinero en comida para gatos que en comida para bebés.
A mediados del siglo XIII, el renacimiento en Alemania del culto pagano a Freya fue suprimido, y sus seguidores fueron relacionados con gatos y perseguidos.
En el siglo XIV, el Papa Clemente decidió acabar con la Orden de los Caballeros Templarios, acusándoles de homosexualidad y de adorar al demonio en forma de gato.
En algunas regiones del sur de Estados Unidos todavía se piensa que, si se permite a un gato acercarse a un cadaver humano, una horrible desgracia caerá sobre la familia del difunto.
Para controlar a las ratas a bordo de los barcos, los armadores del siglo XVIII decidieron embarcar gatos. Allá donde naufragaban los barcos, los gatos solían escapar con vida. Esto explica cómo estos felinos han llegado a lugares tan dispares como la isla de Marion, en la zona subantártica, o a las Galápagos.
Entre los galos, se castigaba la muerte de un gato con el equivalente de una oveja y su cordero, o a la cantidad de trigo necesaria para cubrir completamente el cadaver del gato suspendido por la cola, con el hocico tocando el suelo.
El gato puede percibir sonidos aproximadamente dos octavos más altos que el hombre.
La leyenda cuenta que los gatos siameses tenían la misión de proteger las ánforas llenas de oro en los templos dedicados a las divinidades. Cumplían tan bien su misión que, a fuerza de mirar la vasija, sus ojos se volvieron estrábicos, y la cola, que sujetaba firmemente las asas, se torció.
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En 1233, el Papa Gregorio IX declaró que los herejes adoraban al demonio en forma de gato, lo que dio lugar a una persecución que se prolongó durante siglos.
Los egipcios inoculaban a los gatos algunas gotas de su sangre para protegerles de las enfermedades y los malos espíritus. Estaba prohibido matar a un gato, bajo pena de muerte, y cuando el gato moría, los egipcios se afeitaban las cejas en señal de duelo.
Si un gato cae desde un séptimo piso, tiene alrededor de un 30% menos de posibilidades de sobrevivir que si cayera desde un vigésimo piso. Se estima que el gato tarda, en su caída, unos ocho pisos en percatarse de lo que ocurre, relajarse y corregir su postura para caer sobre sus patas.
Se creía que los gatos eran incapaces de distinguir los colores. Sin embargo, estudios recientes demuestran que pueden ver el azul, el verde y el rojo.
Abraham Lincoln era un gran amante de los gatos. Tuvo cuatro durante su estancia en la Casa Blanca.
A Napoleón, sin embargo, le aterrorizaban los gatos.
Cuenta una leyenda que un gato se quedó dormido sobre la túnica de Buda; éste, para no molestarle, cortó el pedazo de tela alrededor del felino y se alejó sin despertarle.
El ancestro del gato doméstico es el gato salvaje africano, especie que todavía existe, aunque evolucionada, en la actualidad.
El gato apareció en la Tierra antes que el perro y que la mayoría de los animales que han llegado a ser domésticos; en cambio, fue uno de los últimos en ser domesticado.
En el antiguo Egipto, matar un gato era un crimen castigado con la muerte. Los gatos eran momificados, y pequeños ratones puestos en sus tumbas.
Los animales son las figuras más representadas en el arte prehistórico. A pesar de ellas, ninguna representa al gato.
En la Edad Media, a los gatos se les asociaba con la brujería, y eran quemados vivos en las plazas de la ciudad.
Sólo dos representaciones de la figura del gato han llegado hasta nosotros del arte romano, ambos mosaicos pertenecientes a la escuela alejandrina.
Un gato tiene cuatro hileras de bigotes a cada lado de la cara; cuando el animal está tranquilo, permanecen de lado, mientras que se disponen hacia atrás si está en posición de ataque o defensa.
Los gatos duermen de 16 a 19 horas diarias.
Los gatos pueden "vocalizar" en torno a cien sonidos diferentes, mientras que los perros sólo diez.
Un gato puede saltar una altura siete veces superior a la suya propia
 
 
 
 
 
 
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